sábado, 6 de marzo de 2010

UNA FECHA PARA RECORDAR


Aunque con un poco de retraso debido a problemas técnicos, publicamos un importante artículo que nos enviaron Anita y Rafael Cevallos.

UNA FECHA PARA RECORDAR

El 25 de febrero de 1939, en París, se reúne el primer grupo de matrimonios con el P. Caffarel. Esto se realiza en el hogar de uno de los concurrentes, quien más tarde refirió lo ocurrido en estos términos:

“¿Qué nos preguntábamos entonces? Creo que era lo siguiente: ¿Cómo nuestra vida tan llena de felici¬dades humanas, de preocupaciones, de unión con unas criaturas, nos puede permitir responder plenamente a la exigencia del amor de Dios (cuando este amor em¬puja a muchos a entregarse de forma exclusiva en el celibato)? ¿Acaso esta exigencia de santidad no atañe a los casados? Nuestro sacerdote nos decía: "Les atañe también, esto es seguro". Entonces, decíamos: "Si nos atañe, ¿cómo vamos a responder, amarrados como lo estamos por todas partes, con el corazón, con el cuerpo y con el espíritu?". Y nuestro sacerdote respondía con fuerza: "Para responder, tienen un sacramento propio. Pero, hay que decirlo, conocemos muy mal este sacramento".

“La primera etapa se esbozaba ya. Juntos, habíamos comprendido que teníamos que ir de manera atenta y apasionada en busca del pensamiento de Dios sobre nuestro matrimonio. No solo so¬bre la "vida en el hogar", sobre la educación, etc. Pri¬mero sobre la fuente de donde brota todo. Y esta fuen¬te era nuestro sacramento del matrimonio. ¿Qué es? ¿Qué produce en nosotros? ¿Cuál es su gracia propia?” (HENRI CAFFAREL, UN HOMBRE CAUTIVO DE DIOS – Jean Allemand)

El P. Caffarel fue más explícito aún, refiriéndose a dicha primera reunión:
“Muy alegre, muy llena de ambición. Sobre la base de aquella alegría suya de amarse y de amar a Cristo, las parejas me hicieron muchas preguntas, y entonces perdí el miedo, incluso me extrañé de encontrarme tan a gusto, y comprendí por qué lo estaba; hacía 10 ó 15 años que vivía con Cristo una relación de amor y, ante estos matrimonios que me hablaban de su amor, yo descubrí que en la vida de la pareja se repetían las leyes que yo había encontrado en mi relación con Cristo. Y es que las leyes del amor son idénticas en todas partes. Esto me conquistó y me entusiasmó enseguida. Íbamos pues a poder ayudarnos los unos a los otros. Ellos me iban a aportar la realidad concreta que vivían y yo, en cambio, las nociones espirituales que tenía…
…La idea fue, desde el principio, descubrir el pensamiento de Dios sobre el matrimonio y sobre todas sus realidades… Hicimos una lista de todos los elementos que integran la vida del matrimonio y de la familia, y pensamos poco a poco en ir buscando la voluntad de Dios sobre todos ellos”. (EL CARISMA FUNDACIONAL, Henri Caffarel)

Así nacieron los ENS, de un pequeño grano de mostaza sembrado en tierra fértil. Hoy, como vaticinaba la parábola evangélica, es un árbol frondoso que cobija a miles de parejas decididas a seguir el camino de las pioneras. ¡Cuánto bien han hecho los ENS durante estos 71 años de vigencia! ¡Cuántas parejas han encontrado en él su camino de solidez conyugal y de perfeccionamiento cristiano! ¡Cuánto hay que agradecer a Dios por los beneficios recibidos a través del Movimiento! Así lo testimonió emocionado el recordado pontífice Juan Pablo II, en su alocución a los responsables regionales del mundo, en Enero del 2003.

Lo interesante del relato de esa primera reunión, a la que nos referimos, es que -a través de él- podemos advertir que sus protagonistas, desde el inicio, tuvieron claro su derrotero que, luego, se convertiría en el carisma de los ENS: descubrir comunitariamente y vivir la voluntad de Dios en cada una de las parejas, ayudándose unas a otras en ese empeño. Han pasado algunas décadas, se han hecho actualizaciones del formato inicial, se han realizado adecuaciones y puestas al día, se ha ampliado la estructura orgánica debido a su crecimiento, pero su vocación y carisma no ha variado. ¡Gloria y alabanza al Buen Dios por estos 71 años de fructífera vida de los ENS y que siga por mucho tiempo más irradiando su mensaje de que ‘el matrimonio es un lugar de amor, un espacio de felicidad y un camino de santidad’!!!

Anita y Rafael Cevallos

No hay comentarios :