jueves, 28 de julio de 2011

21 Matrimonios que hicieron Historia


Por: G. Castillo
Dice el autor en el prólogo que existen muchos libros sobre la vida de individuos extraordinarios, pero muy pocos sobre la vida compartida de ese tipo de personas en el matrimonio. Así las cosas, él propone una selección de semblanzas sobre la vida matrimonial de personajes históricos.

El primero es el de Aquila y Priscila (año 40 d.C.). Me parecen un modelo de matrimonio en función de lo fundamental, es decir, de Dios. Cristianos expulsados de Roma, llegan a Corinto y allí reconocen y acogen en su casa a San Pablo del que, desde ese momento, fueron los más eficaces colaboradores. Incansables evangelizadores laicos, hicieron siempre de su casa el centro de una comunidad cristiana. Primero en Corinto, luego en Éfeso, y allí, y esto es buena muestra de lo anterior, nos relatan los Hechos este revelador episodio: el judío alejandrino Apolo, recién convertido al cristianismo predica valientemente a los judíos. Aquila y Priscila acuden un día a escucharle a la sinagoga y viendo su limitado conocimiento y su inexperiencia le invitan ¡a vivir en su casa!: “…cuando Priscila y Aquila le escucharon, se lo llevaron a su hogar y le explicaron el nuevo camino hacia Dios con más detalle…”. Así eran.

El segundo caso es el matrimonio de Juan Sebastián Bach y Anna Magdalena Wilken (casados en 1720), dos encantadores seres que se comprendieron porque se quisieron. Resulta interesante leer en los escritos de Anna estas palabras: “Creo que Sebastián era un hombre muy difícil de conocer no queriéndole. Si yo no le hubiese querido desde el principio, estoy segura de que nunca le hubiera comprendido”. Para tomar nota.

Cuenta también de su marido lo cuidadoso que era con los pequeños detalles: “… Me regaló un cuaderno de música (…) en la cubierta había caligrafiado él mismo, con oro y tinta china, mi nombre. Me dijo que lo habíamos de llenar entre los dos: yo copiaría en él las piezas musicales que más me gustasen y él escribiría piezas compuestas exclusivamente para mí”. Si se preguntan cuál sería el “secreto” de esta capacidad de amar y ser amado, una frase de Anna me parece que da la clave: “Era el hombre más religioso que he conocido en mi vida”.

Se encuentran también los Reyes Católicos, Alfonso XII y Mercedes de Orleáns, Pierre y Marie Curie, Antonio Machado y Leonor Izquierdo, Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí, Miguel Delibes y Ángeles de Castro, y Fabiola de Mora y Aragón y Balduino I de Bélgica.

“El amplio marco temporal en el que se manifiestan expresa que el matrimonio –‘uno con una para siempre’– es una constante histórica. Muestra que no es un ‘invento’ social para los problemas ‘puntuales’ de una determinada sociedad o época, sino una institución de origen natural que, por ello, no puede entrar en crisis”, destaca el autor.

Referencia para los jóvenes de hoy

Gerardo Castillo insiste en que el ejemplo de estos matrimonios de personajes históricos “es una extraordinaria referencia para muchos jóvenes de hoy que están desprovistos de modelos de identificación. Quedarán removidos interiormente por la fidelidad heroica de muchos de ellos”.

Así, cita a Nicolás II de Rusia y Alejandra Feodorovna, “cuyo amor fue tan auténtico y fuerte que sobrellevó un sinfín de dificultades: la diferencia de carácter y de religión, la oposición de los padres de ambos (quienes inicialmente pretendieron un matrimonio de conveniencia), el estallido de las revueltas revolucionarias y la abdicación de Nicolás”.

Otro caso llamativo es el de Antonio Machado y Leonor Izquierdo: “Ni la diferencia de edad (les separaban 20 años), ni la grave enfermedad que contrajo Leonor a los dos años de la boda, fueron obstáculo para engarzar una vida conyugal feliz, e incluso con un deje poético. La dolorosa situación compartida enriqueció su amor y fortaleció la unión del matrimonio”.

Relativismo y egoísmo

El profesor de la Universidad de Navarra indica que “vivimos en una sociedad afectada por una seria crisis de valores, lo que repercute negativamente a muchos matrimonios con el mal del individualismo y de la autorrealización a costa del otro. Un problema de ahora es que muchas personas se casan con mentalidad de solteras: no tienen conciencia de deberse a su cónyuge”.

No obstante, se muestra optimista: “Aprender a querer con un amor bueno y hermoso no es imposible. De hecho, en la época actual existen muchos matrimonios con los valores que aparecen en el libro, pues no pasan nunca de moda”.



Y ya que hablamos de frases, aquí les dejo la que escribió en una carta a un amigo el Rey Balduino de Bélgica, todo un modelo en la “búsqueda de novia” (no se pierdan el relato de su noviazgo, porque bien podría ser el guión de una película de acción y suspense). Decía de Fabiola: “Sé que será para mí siempre un gran estímulo para amar a Dios cada día más”.

Ya ven, la clave del éxito en el matrimonio parece tener un… Común Denominador.

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