lunes, 2 de abril de 2012

Hora de afirmarse


Publicado en DIARIO HOY el 02/Abril/2012
Federico María Sanfelíu
sanfe@hoy.com.ec

Abro el buscador de Internet con el título de "Semana Santa" y me encuentro con páginas enteras de ofertas para viajar, pasar unas maravillosas vacaciones en cualquier parte del mundo, aprovechar esas fechas para disfrutar y gozar de la vida. En este mundo plural, cada cual enfoca su vida según sus decisiones.
Me parece absurdo que se llame "Semana Santa", vaciando de contenido a días cristianos densos, jornadas de fe, de enfrentarnos con la injusta muerte de Jesús de Nazaret y resucitar con él para bajar de su cruz a tantos que junto a nosotros mueren en un mundo que exige ser diferente ya.
La Semana Santa nos acerca vitalmente a la multitud de Lázaros que mendigan una migaja de vida humana al pie de las abundantes mesas. Y da sentido y valor a los que parece que nacieron para aumentar el número de los tristes habitantes de este planeta, sin dejar huella.
Culturalmente, estamos en un momento en el que las grandes ideologías que movieron al mundo perecieron en sus propias guerras o manifiestos errores. Los ideales justos y altruistas no inquietan ni movilizan. ¿Quién lucha por otro orden social al saber que dos de cada tres habitantes del planeta pasan hambre o mueren de inanición?
En ese contexto, la palabra "Dios" no tiene cabida ni el peso real que expresa. Jesús, poco conocido y valorado, no recluta tantos seguidores para hacer una humanidad solidaria y fraterna que dé esperanza y días mejores a los pobres, a quienes llamamos hermanos, iguales en dignidad.
Las filosofías modernas entienden que estas son las manifestaciones de una crisis que se ha convertido en el horizonte de comprensión del momento actual occidental. La aparente armonía de un mundo unificado y coherente se está derrumbado. "La crisis es un fenómeno que se ha extendido a todos los dominios de la existencia humana, hasta el punto que viene a designar simplemente nuestra condición de hombres modernos".
Eso ocurre también entre nosotros: no hay la esperada transmisión de la fe en la familia, núcleo vital, también en crisis. Las Iglesias, ¿a cuántos llegan? Los jóvenes se encuentran perdidos en una sociedad que oferta bienestar y disfrute, sin responsabilidades ni consecuencias por los que perezcan en el camino de la droga. El proyecto de sociedad en que nacen ha dejado de crear "hombres para los demás" como propusiera el P. Arrupe, mientras ofrece todos los medios para escalar puestos en la lista de los triunfadores, de los ricos, de los que oprimen y corrompen.
La Semana Santa, en estos momentos tiene una misión para los creyentes: permitirnos afirmar con verdad y pasión que hay un Norte de sentido, y tiene un referente: la persona de Jesús de Nazaret y su causa, tan ambiciosa como justa. También nos pide visibilizar las comunidades de testigos y oír sus cantos.

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