lunes, 20 de agosto de 2012

Brasilia 2012. Testimonio, Equipistas Ecuatorianos en Encuentro Internacional. Parte #5



Marilú y Charbel
Expresar a través de las palabras, lo que significó para nosotros el Encuentro Internacional de Brasilia, no transmitiría realmente lo que representó esa vivencia, ya que fue una experiencia del corazón, un cúmulo de sentimientos fraternos, de alegría, de esperanza, pero sobre todo, de crecimiento espiritual.

La confraternidad vivida con equipistas del Ecuador, la acogida entre todas las parejas asistentes expresada con fuertes abrazos y frases de cariño, el poder compartir con miles de parejas que vamos por el mismo camino, las eucaristías diarias que nos regalan la vida plena a través de Jesús sacramentado y  que nos permite bajar barreras, estrechar las manos y celebrar la fe entre todos los equipistas, es una bendición que derrama Dios en nosotros y que constituye el alimento que nos impulsa y alienta para tratar de seguir a Jesús y su evangelio  en nuestra vida individual y de matrimonio.

Asistir a este evento y encontrarse con miles de equipistas de tantos países del mundo que aceptan y practican la propuesta de la metodología de los ENS, para vivir el matrimonio de una manera cristiana, conscientes de la presencia del amor vivo de Jesús, que a pesar de hablar en idiomas tan diversos, coincidimos en el idioma universal de nuestro padre Dios, tratando de seguir el mismo rumbo hacia un idéntico objetivo, que es la búsqueda de nuestra salvación y que aceptamos dar un paso adelante acogiendo unánimemente la nueva propuesta del Movimiento a nivel mundial, esto es, no quedarnos cómodos solamente en el Movimiento, sino salir y también participar más activamente como Iglesia, nos permitió reafirmar una vez más nuestra convicción de la internacionalidad del Movimiento y del soplo permanente del Espíritu en el mismo.

Nos llamó la atención la excelente planificación del hilo conductor del evento, “la parábola del Buen Samaritano”,  que, presentada con gran profundidad a través de las conferencias y testimonios de diversas parejas y sacerdotes, nos llevó día a día, tanto a los matrimonios como al resto de los consiliarios, a reflexionar sobre nuestras actitudes con las personas que están a nuestro alrededor.  Reflexiones que analizábamos y compartíamos con nuestros compañeros equipistas y a las que les dábamos la respectiva conclusión durante las reuniones de los equipos mixtos de las tardes.

También es meritorio mencionar la excelente organización y la alegría de las parejas en servicio, desde los responsables del evento hasta las personas encargadas de atender en los bares y en la venta de los cafés.

Y por último, la construcción de una catedral virtual monumental, con fotos de las diferentes catedrales de todas las regiones que conforman el Movimiento a nivel mundial, en la gigantesca explanada de los Ministerios.  Carteles de aproximadamente 3m de altura por 2m de ancho, colocados de tal manera que simulaban las paredes de una gran catedral donde vivimos una fiesta de confraternidad, cantamos, oramos y cada matrimonio realizó su diálogo conyugal.
Damos gracias a Dios por haber podido vivir esta experiencia que ha significado un profundo crecimiento en nuestra vida conyugal, nos ha permitido fortalecer nuestro sentido de pertenencia al Movimiento y nos compromete a participar más activamente en la Iglesia.

Marilú y Charbel
PR Región Ecuador

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