domingo, 2 de diciembre de 2012

Adviento para el Año de la Fe



Estimados equipistas, hoy damos inicio a esta tiempo maravilloso de espera, "El Adviento", le proponemos una lectura que nos hace reflexionar de como vivirlo a la luz del Año de la Fe, adicionalmente les proponemos un Calendario con Propósitos de Adviento para que ustedes preparen su corazón.

Reflexión

Redescubrir la figura de María como testigo de la fe. No estaría nada de más potenciar el tiempo de adviento como semanas de especial culto a la Virgen María. La Vigilia de la Inmaculada, bien preparada y  anunciada, puede ser un buen pregón de cómo queremos vivir el adviento y qué nos trae el adviento.

Presentar a Jesús como el punto final de todas las profecías y como centro de las próximas fiestas navideñas. Lo fundamental, del Misterio de la próxima Navidad, es que el Hijo de Dios se hizo hombre en Belén naciendo de Santa María Virgen.

Reflexionar  que, como Juan Bautista, nosotros estamos llamados a preparar los caminos del Señor en medio de un mundo al que le cuesta mucho reconocer los signos de su presencia.

Prepararar nuestro interior al real espíritu cristiano navideño. Los adornos, lejos de ser tibios, han de manifestar claramente la verdad de nuestro mensaje: Dios se hace hombre. El espíritu cristiano de la Navidad no debe de ser confundido con otros valores como ser solidarios, tener buenos sentimientos o ser positivos por unos días. A Belén se va de una forma y se regresa de otra: impresionados de y por el amor de Dios.

Recordar, que no se puede disociar fe y caridad (como recientemente nos ha recordado el Papa Benedicto XVI). La Navidad no tiene como fin sacudirnos sentimientos más o menos nobles sino, desde el amor de Dios, saber que nosotros estamos llamados a ofrendarnos por los demás.

Instar a la vigilancia cristiana. Los que esperamos a Jesús no podemos quedarnos impasibles o adormecidos por el cloroformo dominante del relativismo o de la timidez apostólica. El Año de la Fe nos invita, entre otras cosas, a señalar con nuestro dedo a Aquel que esperamos: Cristo. Y, si nosotros apuntamos hacia Jesús, algunos de los que nos rodean mirarán en la dirección señalada.

Si la Palabra se hizo carne en Belén, la Palabra, tiene que tener una importancia relevante en nuestra vida cotidiana.

La próxima Navidad, debe ser adoración, silencio. La Adoración Eucarística nos ayudará, en este Año de la Fe, a tomar conciencia de que Dios está mucho más cerca de lo que pensamos. ¿Por qué no recuperar la visita al Santísimo?

El Señor vendrá por Navidad y tal vez muchos de nosotros no lo recibiremos. El Adviento, en el Año de la Fe, supone colocar a Dios en el lugar que le corresponde quitando todo obstáculo que nos impide amarlo, celebrarlo, vivirlo, adorarlo.

En el Año de la Fe se nos invita como crecimiento espiritual a recuperar o consolidar más aún el Sacramento de la Penitencia. Jesús no quiere nacer en cuna noble pero si entre pañales limpios. ¿Qué barreras me separan del Señor? ¿En qué he descuidado mi fe? ¿Conozco los diez mandamientos o los he reducido a mi conveniencia? El Adviento es tiempo de limpieza. Dios nace en la noche oscura pero lo hará en los corazones cristalinos.

El Adviento es una herramienta que nos ayuda a ordenar nuestra propia vida. A enderezar nuestros caminos, a la vigilancia. En el Año de la Fe no podemos dejar de lado aspectos esenciales de nuestro cristianismo. La Navidad no es sentimentalismo. En la Navidad celebramos el Nacimiento del Hijo de Dios. Tal vez, estas cuatro semanas, pueden ser una oportunidad para estudiar, crecer y consolidar las verdades más fundamentales sobre Jesucristo y su Divinidad. El Adviento nos invita a adornar nuestros corazones, nuestras almas o nuestro interior con las mejores virtudes. Qué importante es, además de adornar el árbol o la vivienda, hacerlo también con uno mismo.

El Año de la Fe nos incita a la alegría de ser cristianos. Al orgullo de ser católicos. El Adviento jubilar del presente año nos puede empujar a vivir nuestra fe con más alegría. Un INVITADO de la categoría de Jesús merece mil sonrisas y, sobre todo, una buena acogida.

El Adviento, en este Año Santo de la Fe, debe ser especialmente intenso para preparar la Santa Navidad.

Fuente:
Extracto de Homilía Sacerdote Javier Leoz


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