domingo, 17 de marzo de 2013

Misa de clausura del EAPRE 2013 Quito‏


Queremos compartir con todos les equipistas de la Región, el contenido de la Homilía del Padre Jorge Abel Suesca (consiliario del Sector D y Equipo 21), durante la Misa de cierre del EAPRE 2013, efectuada en Quito, el domingo 24 de Febrero en la Parroquia de María Madre de Iglesia en la parroquia Miraflores.

Martha y René Carrillo Equipo No.8 Quito.

Síntesis de la homilía:

"Si cuaresma es tiempo de conversión y conversión es tiempo de volver a Dios entonces por qué, a pesar de mucho esfuerzo cada año, las personas siguen con sus mismos defectos, problemas y pecados? Si cada año tenemos oportunidad de convertirnos entonces por qué en los ENS, por lo menos de Quito, sigue habiendo problemas, en el caso de la pareja: con la regla de vida, el diálogo conyugal, la lectura orante de la Palabra, etc; en el caso del Equipo y del Sector, con la puntualidad, con el compromiso y con la disponibilidad de servicio? El movimiento se pregunta por qué no hay nuevas parejas? Meditando un poco al respecto se podría decir que tal vez una de las razones por las que cada año se presentan los mismos problemas es, precisamente por ello, porque todos estamos afanados en que cuaresma es tiempo de volver a Dios, y buscamos por nuestros propios medios (humanos) volver a Dios. Y se sabe que el hombre por sí solo es incapaz de volver a Dios y, menos aún, de convertirse porque la conversión es una iniciativa de Dios no del hombre. Es Dios quien toma la iniciativa de entrar en el corazón del hombre y corregirlo, claro, siempre y cuando el hombre le abra la puerta de su corazón. Sólo si Dios entra en el corazón del hombre y lo corrige, lo libera, lo sana y lo perdona es que el hombre puede vivir la conversión."

"La consecuencia de la habitación de Dios en el hombre es que éste se vuelve agradecido, generoso, servidor, disponible, trabajador y creativo; valores que toda pareja responsable debe encarnar para poder guiar, conducir, orientar y animar a su respectivo Equipo. Así que la tarea de las nuevas parejas responsables y las de cada pareja, equipo, sector y del movimiento es permitir que Dios vuelva a su corazón, corrija y enderezca lo que debe corregir y enderezar y lance a todos al servicio generoso y disponible. Es tiempo de que Dios vuelva, se quede en nuestro corazón, nos convierta y, de esa manera, sigamos caminando en la cuaresma hacia la experiencia del Cristo Vivo y presente hoy y siempre de la Pascua."

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