lunes, 6 de mayo de 2013

II Carta del ERI 2013. Hogar responsable del ERI


Fuente: Sitio Principal de los Equipos de Nuestra Señora
 
Nota: Reproducimos la Carta del ERI correspondiente al mes de Abril y que fue publicada recientemente en la página principal del movimiento.  La carta está conformada de dos partes: la Carta del Consiliario del ERI y  la Carta de un Hogar Responsable perteneciente al Equipo Internacional.
 
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TESTIMONIAR LA FE
Conocer a Jesucristo por la fe es nuestra alegría; seguirle es una gracia, y transmitir ese tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos a escogernos, nos ha confiado.
Consejo Episcopal
latinoamericano (CELAM) - Doc. de Aparecida n° 18
 
 
 
Queridos Equipistas :
 
Este es nuestro primer contacto a través del Correo del ERI en calidad de pareja de enlace en la Zona América. Somos Gracia y Roberto, casados hace 41 años y padres de dos hijos. Vivimos en el sur del Brasil en la ciudad de Porto Alegre y hace 28 años que pertenecemos a los ENS.
 
El ERI escogió la Carta Apostólica Porta Fidei como el hilo conductor de las reflexiones publicadas en este Correo durante el Año de la Fe. En lo concerniente a nosotros, estamos encargados de profundizar la reflexión alrededor del testimonio de la fe.
 
En la Porta Fidei, 6, Su Santidad el Papa Benedicto XVI declara que « la renovación de la Iglesia también pasa a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: por su existencia misma en el mundo, los cristianos son llamados a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor nos ha dejado ».





En este sentido, este correo dirigido a todos los equipistas del mundo no puede ser otro que un mensaje de alegría.
 
Alegría porque la fe es la respuesta al anuncio de la Buena Nueva y esto es suficiente para hacer de ella un « grito » de gozo..
 
Alegría de participar en el esfuerzo de renovación espiritual de la Iglesia en este Año de la Fe, respondiendo a su llamada para la búsqueda de una conversión auténtica y renovada en el Señor.
 
Alegría, en fin, de poder testimoniar la fe recibida de la Iglesia , que ha conducido el seno de los ENS a tantas personas y parejas, antes que nosotros, a recorrer el camino de la conversión y a buscar la santidad en su vida matrimonial.
 
La Iglesia comprende y valora esta influencia profunda del testimonio de vida de los fieles en la vida de comunión, así como la importancia de esta última en la consolidación de la fe de los creyentes. En este año especial de gracia espiritual, la Iglesia nos invita a superar otro reto. La Iglesia desea que aprendamos a vivir mejor las incertidumbres de la esperanza y a que seamos más fructíferos en la misión, a partir de la reflexión sobre la fe. Para ayudarnos, la Iglesia ofrece la oportunidad de confesarla fe en las Catedrales, Iglesias, residencias, en el seno de las familias.....También, podemos resentir realmente "la exigencia de conocer mejor y transmitir a las generaciones futuras la fe de siempre » (Porta Fidei, 8).
 
Este compromiso eclesial para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe - como sucedió con los primeros cristianos (Porta Fidei, 7) - nos recuerda el comienzo de nuestra vida cristiana en el Movimiento, el lugar de la Iglesia donde tomamos conciencia de nuestra pertenencia.
 
A nosotros siempre nos han encantado el ardor y la generosidad que demostraron las primeras parejas y consiliarios espirituales de los ENS para animar el Movimiento y formar generaciones sucesivas de parejas responsables, parejas piloto y enlaces. Sus actitudes irradian la certeza-esperanza de haber descubierto, de hecho "el tesoro escondido en el campo" (Mt, 13,44).  Su impulso de amor y su transmisión entusiasta de la pedagogía, del carisma y la mística de los ENS han sido decisivos en nuestra formación cristiana inicial y en la construcción de un camino que hemos recorrido juntos.
 
Gracias a este buen inicio, fuimos sensibilizados para la acogida y la convivencia fraternal. Descubrimos la presencia reconfortante de Dios en la adoración, en la Palabra y en la Eucaristía, una presencia preciosa para discernir el sentido profundo de nuestro amor conyugal y la necesidad de sostenerlo y recrearlo cotidianamente como lo enseña el Padre Caffarel: « para que el amor de los cónyuges progrese, es necesario avanzar en el conocimiento de Dios y sus designios ».
 
Deseamos que el aliento del Espíritu Santo haga de este Año de la Fe, un año fecundo, y que nos conceda la fuerza del testimonio para poder transmitir a las nuevas generaciones el mensaje luminoso de Cristo sobre el matrimonio.
 
Gracia y Roberto Rocha
Pareja de enlace Zona América

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