lunes, 28 de octubre de 2013

Correo del ERI de octubre 2013


Muy queridos amigos :

Père Farias
Con gran alegría que os escribo esta carta, la primera después del Colegio Internacional de Bordeaux, que fue para todos los que participaron en él, un momento de gracias, de experiencia, de internacionalidad de nuestro Movimiento, en resumen, una verdadera experiencia eclesial. De todo lo que vivimos juntos, conservo algunas ideas que quisiera compartir con vosotros , puesto que creo que en ellas podemos encontrar el deseo de vivir el carisma y la mística de los Equipos de Nuestra Señora..

Hemos resaltado el compromiso que todos debemos asumir por promover, justamente en estos tiempos de transición y de crisis, la dignidad y la santidad del matrimonio cristiano. Aquí encontramos la novedad de nuestro Movimiento en la Iglesia : esta es nuestra vocación y misión. Como parejas unidas en el Señor, vosotros lleváis en vuestra relación conyugal los signos de vuestra pertenencia al Señor, los signos eficaces del amor del Señor por su Iglesia. Por el sacramento, el marido se convierte en la imagen de Cristo y la esposa, la imagen de la Iglesia. Como parejas cristianas vosotros tenéis la misión de ser testimonios eficaces de la fidelidad y el amor de Cristo por la Iglesia - vosotros sois los signos eficaces de que la fidelidad es la victoria del amor sobre el tiempo.

Es por esto que debemos ser muy prudentes para que, en la crisis actual bien sea del sacerdocio o del matrimonio, eso no nos lleve a buscar soluciones que al final son peligrosas para todos. En los momentos históricos de crisis y de transición debemos permanecer firmes en la fidelidad al Señor y a la Iglesia. La apertura a los signos de los tiempos - que pueden ser negativos y contradictorios con el Evangelio - exige de nosotros una dosis súper abundante de prudencia y de atención. En ese caso, San Agustín nos puede ayudar con su consejo, cuando recomendaba que en aquello que es necesario, debemos estar unidos, en lo que es dudoso, podemos permanecer libres - pero en todo, debemos proceder con caridad. Y cómo es de necesaria la caridad para que miremos a nuestro prójimo con los ojos de Dios; de esta atención y esta caridad todos estamos muy necesitados.

Para ello, necesitamos la luz de la fe, que abre nuestros ojos a la esperanza y al amor. Os propongo acompañar a lectura de esta carta con la introducción y el primer capítulo de la encíclica del Papa Francisco Lumen fidei. No olvidéis los puntos concretos de esfuerzo esenciales para vivir el carisma y la mística de los Equipos : el deber de sentarse y la oración conyugal . Cultivad la vida espiritual, como pareja y personalmente, con confesión sacramental frecuente y la eucaristía. Sin la oración y sin la vida sacramental, es imposible vivir el ideal de santidad a la cual somos invitados por el Señor que dijo: Porque fuera de mí, nada podés hacer (Jn 15,5).

Os envío un cordial saludo en el Señor evocando para todos vosotros la abundancia de sus bendiciones. Que la Santísima Virgen María nuestra Madre, sea vuestro refugio y el camino que os conduzca a Dios..


P. José Jacinto Ferreira de Farias, scj
Conseiller Spirituel de l'ERI

1 comentario :

Anónimo dijo...

Hermosa reseña del P. Jacinto Ferreira, sobre el desafío a mantener la fidelidad en los matrimonios en estos tiempos de cambios! Siempre es de gran ayuda tener la opinión y apoyo de nuestros sacerdotes consiliarios! Maria Auxiiadora de Jaramillo