viernes, 20 de marzo de 2015

Viviendo la Cuaresma desde nuestro Carisma - Carta Mensual de la Región, Marzo 2015



Queridos hermanos equipistas:

Los saludamos especialmente en esta época de preparación para celebrar la pasión, muerte y Resurrección de Jesucristo. Estamos en la cuarta semana de Cuaresma, acercándonos a la Semana Santa, por lo que es un buen tiempo para evaluarnos cómo nos ha ido en cuanto a nuestra preparación.

El Carisma de nuestro Movimiento, la espiritualidad conyugal, nos lleva constantemente a construir y reconstruir nuestra relación de esposos, a fin de ser “una sola carne” cuya vida aspira a la santidad. Preguntémonos pues, si durante estas semanas que han pasado, hemos tratado de imitar a nuestro Maestro en este sentido.

Se nos pide ayuno, ofrecimientos y obras de caridad. Dediquemos especial atención a volcarlas a esa persona especial que tenemos a nuestro lado.

Pasión.-

Jesús conocía lo que le esperaba.  Los Evangelios de estas semanas, demuestran su preocupación por “sus hijos”; por formar a sus discípulos para que lleven adelante el proyecto de Dios a través de su hijo encarnado en la figura de Jesús: su Iglesia.

Sus parábolas, enseñanzas, momentos de retiro y oración, actitudes y milagros que realizó, en jornadas agotadoras,  dedicado a la misión, nos muestran su infinito amor por los hombres.

Los momentos difíciles de la vida, se presentan en los esposos y en las familias. Nuestro primer rostro donde debemos volcar ese mandamiento de amor al prójimo es nuestro cónyuge. No faltarán dificultades y problemas que superar en este tiempo especial de Cuaresma. La propuesta es, prestar atención especial a las necesidades de nuestro esposo o esposa.

Muerte.-

El dolor que ofreció Jesús, hasta su muerte de cruz, hizo posible que todos nos convirtamos en hijos de Dios, salvados del pecado y resucitados para tener vida eterna junto al  Padre.

¿Somos capaces de morir un poco cada día por nuestro esposo/a cuando es necesario “salvarlos” de las dificultades que el mundo nos trae? ¿Decidimos amorosamente entregarnos totalmente a la salvación de nuestro/a cónyuge, cada vez que la situación lo amerita?

Resurrección.-

Después del Viernes Santo, quedamos el sábado en vigilia, en un tiempo de espera por la promesa de que el Hijo del Hombre habría de vencer a la muerte.

Como hijos de Dios que somos, sabemos que esa promesa es también para todos nosotros. Todo el tiempo y el dolor de la pasión y muerte, tiene como corolario, la gloria y la victoria de la resurrección. Habremos de, una y otra vez, ofrecer con amor nuestros sufrimientos, con la esperanza de que la vida prometida volverá una y otra vez.

La única condición que Dios nos pide, es que hagamos todo con amor. La primera condición que nuestra espiritualidad conyugal nos sugiere en esta cuaresma es que estemos dispuestos a “padecer y morir” por nuestro esposo o esposa, con la fe de que siempre habrá una “resurrección”.

¿Podemos pensar y recordar algún momento de nuestra vida conyugal, en que esto haya sido particularmente cierto? ¡Estamos seguros que sí!

Un cariñoso abrazo,

María Auxiliadora y Jaime Jaramillo

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