martes, 18 de agosto de 2015

Esposos y Santidad - Segunda Parte



La lista de esposos santos continúa con los más recientes, Celia y Luis Martin padres de Santa Teresita de Lisieux, ambos con una formación cristiana muy fuerte. Pensaron en consagrarse por separado en su vida de solteros pero cuando se vieron al cruzar la calle, Celia escuchó la voz de Dios que le dijo: “Éste es el que he elegido para ti”. Y esto último, queridos lectores, ocurrió o no en ustedes? Al principio, y luego de su primer encuentro como esposos optaron por llevar una vida ascética y permanecieron como hermano y hermana por diez meses, luego entendieron el regalo de la vida y concibieron 9 hijos, 3 de ellos fallecieron muy pequeños, pero siempre estuvieron entregados a la oración y a la crianza de sus hijos. Celia les enseña a ofrecer su corazón al Señor cada mañana, a aceptar con sencillez las dificultades diarias «para contentar a Jesús». Esta será la marca indeleble y la base de la «pequeña vía» que enseñará su benjamina, la futura Santa Teresita. Ambos llevaron una vida de esfuerzo y dedicación familiar, de ayunos, de misas diarias, frecuente confesión, acciones piadosas, limosnas discretas a familias necesitadas, gran espíritu misionero: espléndidas ofrendas anuales para la Propagación de la Fe, participación en la construcción de una iglesia en Canadá, etc.

La Santa Sede informó el 18 de marzo de 2015 que el Papa Francisco autorizó a la Congregación para las Causas de los Santos promulgar el decreto que reconoce el milagro que elevará a los altares a los padres de Santa Teresita de Lisieux, Louis Martin y Maria Zelie Guérin, cuya intercesión permitió la sanación de una bebé española.

El 30 de agosto de 2009, al presidir el rezo del Ángelus dominical, el Papa Benedicto XVI alentó a los esposos a trabajar por su santidad en los matrimonios, afirmando que es en estos hogares donde se prepara “el terreno fértil en donde florecen y maduran las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada”, como demuestra el testimonio de los Siervos de Dios: Domenica y Sergio Bernardini. Ellos estuvieron casados 52 años y tuvieron diez hijos: ocho mujeres y dos hombres. Seis hijas eligieron la vida religiosa: cinco como hermanas paulinas y una en la Orden del Buen Pastor. Los dos hijos varones se hicieron sacerdotes, uno de ellos es el Obispo Emérito de Smirne (Italia), Mons. Giuseppe Germano Bernardini.

La lista continúa, para lo cual les recomendamos visitar el portal: http://www.es.catholic.net/op/articulos/55009/cat/913/matrimonios-santos.html

Sin lugar a dudas son ejemplos de vida, superando pérdidas y hasta el sano juicio como el caso de Luis Martín padre de Santa Teresita, sin embargo de ellos podemos concluir que necesitamos algunas de estas características que cada pareja deberá hacer un examen no de conciencia, sino de corazón como solía decir el Padre Caffarel, y así tenemos:

·        Dios reina en el corazón del creyente.

·        Jesús no me impone ser santo, pero sí requiere a un hombre/mujer libre que se esfuerza por vencer al pecado.

·        Como consecuencia de lo anterior, existe un ascesis, esto es, el esfuerzo personal y el uso de prácticas de penitencia para luchar contra los defectos y adquirir las virtudes.

·        Vivir humildemente para Dios.

·        Tener sed de Dios

·        Perseverar en la oración y en el amor filial.

·        Educar a los hijos en la fe.

·        Recibir la voluntad de Dios.

·        Entregarse, desinteresadamente y en anonimato al apostolado.

Y así, cada uno podrá seguir obteniendo de sus experiencias, de testimonios de otras parejas cómo se vive una vida de santidad, que será del día a día encontrando motivos para ver en el otro/a el rostro de Cristo, ponerse ambos esposos a la escucha de la palabra, tener ambos un corazón abierto para la acogida recíproca; quizás se nos invite a una conversión, de lanzarnos en la ayuda de mi cónyuge y de los demás. Solo transformándonos y esforzándonos venciendo al pecado, confesando nuestra impotencia a Dios nos podrá dar Él un “…Espíritu de Fuerza como esposos, tan igual como el que convirtió a unos humildes campesinos de Galilea, en los infatigables testigos del Salvador.”

Todo depende de nosotros, podemos hacer alguna regla de vida de algo que podamos cumplir de las características anotadas? Se atreven?  Quizás no necesitemos ser elevado a los altares, solo ser verdaderos esposos cristianos a la luz del evangelio y del amor de Dios depositado en la pareja. Y eso, ya hablará por sí solo de qué está hecho su matrimonio, de qué están hechos los Equipos de Nuestra Señora.

 
Susy y Fabián Franco
Equipo 11
Sector B
Guayaquil-Ecuador

 

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