miércoles, 4 de noviembre de 2015

ESPIRITUALIDAD - III Encuentro de Responsables Regionales, Roma 2015


Georges y Mahassen KHOURY
Líbano
Matrimonio enlace zona Centroeuropa, ERI

 “Aquí estoy, Señor; envíame” (Isaías 6, 8b)

Espiritualidad es un concepto humano y cristiano tan importante tanto para la vida laical, como para la vida de pareja, religiosa o sacerdotal.

Tiene que ver con el espíritu y con la vida en el espíritu. Evoca el soplo vital de nuestra respiración, sin la cual no hay vida; evoca por tanto la vida, el movimiento, la animación, la inclinación de quienes caminan hacia la grandeza que los atrae. También evoca una experiencia de vida que nos invita a salir de nosotros mismos. Según el Papa Francisco, vivir la espiritualidad, ser espiritual o dejarse mover por el espíritu, es colocarse en una actitud de salida, en una actitud que no nos permite encerrarnos en nosotros mismos.

La Espiritualidad, es para nosotros cristianos, vivir según el Espíritu Santo. Es el Espíritu quien movió a Cristo a entregarse en sacrificio por nuestra redención. Fue este Espíritu el que el Señor prometió como consolador y defensor y que sopló sobre los discípulos en la tarde del día de la Resurrección: “Entonces sopló sobre ellos y les dijo, Recibid el Espíritu Santo” (Juan 20, 22-23)


Es el Espíritu de filiación que nos hace exclamar ¡Abba! ¡Padre!. Por lo tanto la Espiritualidad es en nosotros, cristianos, vivir según el Espíritu Santo que nos ha sido dado en el bautismo y en los demás sacramentos. Somos cristianos por el bautismo y tenemos a Dios como Padre, vivimos en Iglesia, nuestra madre, somos hijos y hermanos en Dios por el Espíritu que habita en nosotros.

De esta forma, la Espiritualidad conyugal se construye y se nutre desde y con el Espíritu Santo, siendo así que los esposos que se aman en el Señor, son en realidad signos visibles, sensibles y eficaces del misterio de Cristo y la Iglesia.

Sara y Tobías inician precisamente su vida conyugal con una oración de alabanza y bendición: “Levántate Sara, vamos a rezar a Dios”.  La Espiritualidad es la apertura a una dimensión esencial y más interior de nuestra humanidad de parejas que supera a la del mundo que nos rodea. Es el volverse sobre nosotros para encontrar lo que está en nosotros, lo que nos constituye: la Vida y Aquel que nos ha creado.

De esta manera, la vida según el Espíritu nos hace vivir una vida nueva y nos convierte en hombres nuevos. La vida conyugal es un camino, pero ¿hacia dónde? ¿Cuál es la ruta? Ciertamente es un viaje a veces oscuro y en la tormenta, pero iluminado por Jesús que levanta y disipa las tinieblas. Acompañados también por personas que nos pueden guiar: nuestros padres, nuestro cónyuge, nuestro consiliario, nuestro equipo y nuestro Movimiento como luces que nos ayudan a caminar.

Por ello nuestra espiritualidad también se alimenta de la alteridad, puede ir al encuentro de los otros solo si está abierta al Otro y a su Palabra. Compartimos esta espiritualidad con todos los bautizados, con todos los matrimonio de los ENS, bajo la forma específica del sacramento del matrimonio. Pertenecemos a la Iglesia y a esta pequeña iglesia que es nuestro Movimiento que nos invita a experimentar profundamente nuestra espiritualidad como parejas que viven y comparten la experiencia de Jesús.

Nuestra oración personal y conyugal, así como nuestro diálogo conyugal nos conducen hacia un despertar y un crecer espirituales. Son verdaderas contemplaciones de la acción del Espíritu Santo en cada uno de nosotros y es el mismo Espíritu que nos habla a través del otro.

Como dice el Padre Caffarel: “Nuestro mundo moderno espera un suplemento de alma”. ¿Podríamos nosotros, matrimonios de los ENS, a ejemplo de María, ser espirituales por excelencia, convertirnos en ese suplemento de alma, animados por un espíritu abierto y un corazón creyente?


* (Resumen de las meditaciones del P. José Jacinto Ferreira de Farías, Consiliario del ERI y de Mahassen y Georges Khoury, Líbano, Matrimonio enlace zona Centroeuropa, ERI. III Encuentro Internacional de Roma, 2015) 

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