miércoles, 30 de diciembre de 2015

EL MUNDO CAMBIANTE INTERPELA A LOS EQUIPOS DE NUESTRA SEÑORA


Tó y Zé Moura Soares
Hogar Responsable Internacional
                      


En el momento actual en qué vivimos es conveniente dedicarle tiempo al discernimiento de la última pregunta que el Padre Caffarel nos dejó en Chantilly (1987): ¿en qué dirección debe avanzar el Movimiento, manteniendo siempre la fidelidad a su Carisma?
Para responder a esta pregunta es necesario reflexionar sobre 3 puntos citados por el Padre Caffarel en aquella ocasión: volver a la fuente, estar atentos a los signos de los tiempos y mantener la fidelidad al Carisma. En esta ocasión nos referiremos al primero punto.
1.- VOLVER A LA FUENTE
En un mundo donde todo cambia y Dios está muchas veces ausente, se nos interpela a releer nuestra historia para comprender nuestra identidad, la misma que nos acerca a la identidad de Jesús. Estamos invitados a renovar nuestro encuentro personal con Jesucristo y estamos llamados a dejarnos encontrar por Él.
Para enfrentar el mundo cambiante que nos rodea debemos liberar nuestro corazón para acoger al Señor. Para dar respuestas al mundo, es preciso haber recibido antes a Aquel que nos llevará a los demás, pues nuestra vocación es ser fuentes que provean el agua de vida eterna. Es preciso entonces, volver al origen de nuestro carisma y reencontrar el impulso que necesitamos para afrontar los desafíos actuales.
Para los ENS, esto implica profundizar en las dimensiones naturales del Sacramento del matrimonio; abrirnos al “otro” que aún nos es desconocido y habita con nosotros en nuestra propia casa. Tenemos, pues, la vocación de ayudar a nuestra pareja a santificarse y la misión de acompañar a las demás parejas que nos rodean también en el camino hacia la santidad.
Nuestro cristianismo así vivido es esencialmente un vínculo personal con Cristo que nos habla, nos escucha, que vive en nuestro entorno y que permanece con nosotros. Esta relación con Jesús hay que vivirla como una aventura apasionante, porque como decía el Padre Caffarel, “Todo el amor es una aventura”. Y ésta la comenzamos a vivir desde nuestro enamoramiento y perdura durante todo nuestro matrimonio.
Esta pasión es la que nos lleva como pareja a vencer la erosión del tiempo, los peligros que vienen del exterior, nuestras propias decepciones y las épocas de caminos desiertos. Lo importante es lograr el milagro de apasionarnos cada día y hacer posible el elegirnos de nuevo, manteniendo una alianza renovada, rica en misericordia y que nos compromete a colaborar con los medios que el Señor nos ofrece para hacer fructificar sus dones y encaminarnos hacia la santidad.
Solo así, de esta manera nos estaremos preparando para enfrentar los cambios de los tiempos actuales que nos interpelan y exigen testimonio.


Por Tó y Zé Moura Soares
Hogar Responsable Internacional.



1 comentario :

Elizabeth Oropeza dijo...

Vivir el amor a Cristo, su Iglesia y con el cónyugue es lo mejor regalo que podemos retornar al Creador y a nuestro fundador, el Padre Caffarel, quien creó los puntos concretos de esfuerzo para facilitarnos el camino hacia la santidad. Y esto es todo un reto en el momento actual en el mundo entero. Volver a la fuente, mantendrá vivo el fuego del carisma ENS y será la fortaleza venida del Espíritu Santo, para combatir todos y cada uno de los desafíos. Gracias por su testimonio matrimonial y por aceptar este reto Tó y Zé Soares. Feliz 2016! Elizabeth Oropeza (ENS. Eq. 04, Lima).