lunes, 7 de diciembre de 2015

Exhortación a los Equipos de Nuestra Señora para el Año Santo de la Misericordia



“No sois vosotros lo que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido” (Juan 15,16)
Desde el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción, al 20 de noviembre de 2016, domingo de Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo, estamos llamados como matrimonios, a vivir la Misión de evangelizar con alegría, redescubriendo y haciendo fecunda la Misericordia de Dios en cada instante de nuestras vidas. Para ello, nuestro Movimiento nos sugiere algunas líneas de acción.

Primeramente, se nos pide que renovemos cada día el encuentro personal y en pareja con Jesucristo, es decir, que nos acerquemos a los puntos concretos de esfuerzo de la lectura diaria del Evangelio, de nuestra oración personal y conyugal.


También se nos requiere actuar en concordancia a nuestras meditaciones y oraciones, anunciando con alegría el Evangelio del perdón y de la misericordia a todas las parejas que estén a nuestro alrededor, sin excepción. Que seamos testimonios vivos y alegres del Amor de Cristo que llevamos en nuestros corazones.

De igual manera, se nos interpela para que nos comprometamos como discípulos misioneros y evangelicemos el entorno en el que vivimos y existimos.

Finalmente se nos exhorta a fomentar nuestra formación como parejas cristianas y católicas en todas nuestras dimensiones a fin de caminar hacia la Santidad conyugal.

Les invitamos a vivir el sacramento del matrimonio con felicidad, convencidos de que la fe se debe testimoniar y que nuestro testimonio moverá los corazones de muchos hermanos nuestros. Vivamos este año el reto y la exigencia de la espiritualidad conyugal sin temor y como una posibilidad al alcance de nuestras vidas cotidianas. Que Cristo nazca en nuestros corazones pero sin encerrarnos, abriéndonos a las periferias, saliendo de nosotros mismos al servicio de nuestra querida Iglesia. Sabiendo que no estamos solos y que formamos con los demás movimientos y carismas, la riqueza de la Iglesia para la construcción del Reino de Dios.

Somos miembros de una Iglesia que nos pide dar testimonio como parejas al mundo. Esa es nuestra misión como matrimonios que caminamos de la mano de Jesús. Salgamos gozosos este año de la misericordia al encuentro del otro que nos necesita para servirle y acogerle, sabiendo que el mejor servicio es llevar a todos los matrimonios el gozo de la Buena Nueva y conocedores de que vivimos lo que anunciamos.

Los animamos a que los diálogos conyugales que tengamos durante este tiempo sean el momento de encuentro profundo y existencial con Aquel que nos alegra el alma y nos santifica con su gracia, porque eterna es su Misericordia.

¡Qué Dios y Nuestra Señora nos regalen un fecundo año de la Misericordia!

Un abrazo en el Señor,

María Auxiliadora y Jaime Jaramillo

Hogar Responsable de la Región Ecuador

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