lunes, 27 de junio de 2016

La Misión, Roma 2015



Vivir la vida ordinaria, de manera extraordinaria”.

Por Clarita y Edgardo Bernal Fandiño, Colombia.
Equipo Responsable Internacional,
Hogar Responsable de los Equipos Satélites


Al hablar de Misión podemos incurrir en paradigmas como el que también se tiene sobre la Santidad. La santidad se veía como algo exclusivo de ciertas minorías de hombres y mujeres con un misticismo, con una vida alejada de nuestro entorno ordinario, con una cuota de sacrificio sobrehumana y unos dones especiales como visiones, estigmas, etc. que hacían de la santidad una utopía inalcanzable para nosotros. Se necesitó que por primera vez fuera beatificado un matrimonio, Luigi y María Beltrame Quattrocchi, para que entendiéramos que la Santidad y la Misión también están al alcance de nosotros, en nuestros matrimonios, en el entorno en que vivimos.

Podemos llegar a pensar que Misión es un concepto ajeno a nosotros y que está reservado para ciertas almas privilegiadas que trabajan con las poblaciones más vulnerables de África, América o Asia. Pero todo cristiano, dentro de su proyecto de vida tiene que salir de sí mismo para proyectarse a los demás, para ser un verdadero discípulo misionero en su entorno diario y poder influir positivamente en el mismo. Este espíritu misionero exige una confianza total y una disponibilidad a los planes de Dios que no necesariamente coinciden con los nuestros.  Debemos ser dóciles a su voluntad, descubriendo cada quien cuál es su campo misionero, cuál es su camino.
“Con frecuencia seguimos (a Dios), lo acogemos, pero hasta un cierto punto; nos resulta difícil abandonarnos a Él con total confianza, dejando que el Espíritu Santo anime, guie nuestra vida, en todas las decisiones. Jesús está a la puerta y llama. Pienso en las veces en que…golpea desde dentro para le dejemos salir” (Papa Francisco).  Nosotros como Iglesia que somos estamos llamados a salir de sí mismos e ir a las periferias geográficas y existenciales: las del pecado, dolor, injusticia, ignorancia, miseria y ausencia de Dios.
Nosotros no podemos tener a Jesús encerrado en nuestro hogar, en nuestro movimiento. Esa es nuestra misión. Debemos identificar cuál es nuestra periferia, cuál es nuestro campo misionero para poder salir con Jesús a recorrerlo. Tenemos un campo de misión muy grande con nuestros propios amigos fuera del movimiento que necesitan nuestro testimonio de matrimonio santo y particularmente con algunos de ellos que tienen heridas que durante años han estado abiertas y que no se han sentido mirados y acogidos por lo que ellos llaman la Iglesia. También en el entorno de nuestros hijos y sus amigos podemos percibir periferias existenciales que han sido señaladas pero no han sido miradas con amor, que han sido censuradas por una sociedad incoherente. En este sentido nuestra misión es interceder por todos estos seres cercanos a nosotros y cercanos a nuestros hijos. De igual manera es misión el acogerlos, escuchándolos, acompañándolos, motivándolos, consolándolos, sanándolos, mostrándoles un rostro diferente al de su equivocada idea de la Iglesia, buscando reconciliarlos con pocas palabras y con mucho testimonio, siendo en todo momento un hogar Católico de puertas abiertas. La Misión no está en el activismo, sino en el salir al encuentro de quien nos necesita siendo dóciles a Dios y dejándonos llevar por los caminos nuevos, teniendo la certeza, como nos lo dice la Palabra de Dios, que El irá delante de nosotros.
Por Clarita y Edgardo Bernal Fandiño
Equipo Responsable Internacional, Hogar Responsable de los Equipos Satélites
Conferencistas invitados al III Encuentro Hispanoamérica

1 comentario :

Susi y Fabián Franco dijo...

Buen día..

A los tiempos poder leer un buen artículo de hermanos tan queridos por nuestro movimiento en Ecuador, como son Clarita y Edgardo Bernal. Como, con tan pocas palabras se puede decir mucho y es que solo el testimonio, como decía el Padre Caffarel es como vamos formándonos y formando a los demás. Hoy los Bernal nos interpelan con el "Cristiano Misionero" y su "Proyecto"... Debemos saber influir positivamente y acoger y acompañar a matrimonios para ayudar a sanar heridas o a testimoniar y motivar en lo que, en la vida ordinaria podemos todos llegar: a la ansiada santidad. Alguna vez ustedes han revisado qué talento ha depositado Dios en cada uno para ser un misionero? Tienen ustedes un proyecto como cristianos comprometidos, y no con ustedes mismos sino con Jesús poniéndolo a Él como guía en este camino? pero que sea de a Dos, por eso somos esposos. Es de repensar nuestros caminos recorridos, como la semana pasada nos decían Tó y Zé Moura Soarea, "..y explicitar al mundo actual, la profundidad y riqueza de las dimensiones naturales del matrimonio". "Somos responsables de restablecer la luz allí donde hay confusión." "Sobre todo con nuestro matrimonio"

La calidad humana y de servicio de estas parejas que vienen para el III Encuentro Hispanoamérica a celebrarse en nuestro país, y que tendremos el agrado de escucharlos, más que prometer mucho por esa calidad, desde ya tendremos que poner barbas en remojo para que, desde el Encuentro y al día siguiente cuando éste concluya, tengamos un sólido proyecto, ubiquemos nuestra Misión como parejas y como ENS en el mundo; y podamos todos juntos, con los talentos de cada uno hacer lo que el eslogan de este nuevo Encuentro nos llama: "Vivir la misión con alegría"...

Vamos motivándonos, que este encuentro ya está a las puertas...

Sus hermanos en Cristo

Fabisu
Equipo 11 del Sector B de Guayaquil